Oda al oficio de delantero centro

de Stefano Bentivogli
Fuente: Mundo Deportivo
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Luis Suárez no lleva ningún gol en la presente Champions League. Y en la pasada sólo marcó uno que no acabó valiendo de nada porque fue en el 4-1 de la ida de los cuartos de final, un resultado que la Roma remontó en la vuelta con un 3-0. Lejos del Camp Nou no anota en Europa desde septiembre de 2015, Pero por partidos como el que completó ante el Lyon merece el ‘9’ azulgrana que no le recuerden una y otra vez esa estadística que le atormenta y que un buen día destrozará con sus goles. Mientras ese momento llega, el uruguayo se ganó a la afición abriendo la victoria con dos acciones vitales para su equipo. Provocó el penalti de Denayer que Messi convirtió en el 1-0 y regaló el 2-0 a su amigo Coutinho tras una maniobra genial de ariete, protegiendo el balón con el cuerpo, escapándose a la media vuelta de su par y cediendo un caramelo al brasileño cuando Lopes le salió al paso.

El uruguayo pudo marcar un par de tantos. Lopes voló para desviarle un disparo envenenado y un tiro se le escapó por milímetros tras levantar a todos los aficionados de sus asientos con un autopase sin tocar el esférico en el inicio del contragolpe.

Entre los logros de Suárez está el de recuperar a Coutinho. Esta semana ya posó con él en una fotografía durante un entrenamiento para animarle. Y con su asistencia acabó de resucitar al brasileño, mucho más entonado y participativo que en las últimas semanas. Fue su segundo gol en esta Champions League tras el que anotó contra el Tottenham. Casi marca en la jugada en la que Lopes quedó conmocionado por su balonazo, motivo del posterior cambio. Y todavía pudo lograr otro, pero remató al lateral de la red sin ángulo tras regatear al portero. Cuando dejó su plaza a Dembélé, fue aplaudido. El Barça necesita su talento y la reconciliación con la grada es necesaria.

La faena la remató Dembélé, con decisión en su desmarque y en la finalización, con la pierna derecha, sin amagar esta vez y entre las piernas de Gorgelin, guardameta que sustituyó a un mareado Lopes. Es su tercer gol en esta Champions League después de dos tantos maravillosos contra PSV y Tottenham en la fase de grupos. Como en otro 5-1 (al Madrid) entró con 2-1. No es casualidad.